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EL MENSAJE DE LOS SABIOS marzo 9, 2010

Posted by rbtigmol in Elevar la consciencia.
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Durante incalculables siglos y milenios, Dios y la religión han sido malinterpretados, distorsionados y manipulados conscientemente en manos de la humanidad. El nombre de Dios, quizás el símbolo más claro de la paz, el amor y la compasión se han invocado como justificación de innumerables guerras, asesinatos y genocidios.

Dios es paz, Dios es amor. Nos hemos olvidado de que puesto que hemos sido creados a imagen divina, Dios está en nuestros corazones y somos criaturas de paz, seres de amor y divinidad. Sólo puede haber una religión, porque solo hay un Dios, el Dios de todos nosotros. Tenemos que amarnos los unos a los otros, porque el amor es el camino. De lo contrario, como niños testarudos, nos condenaremos a repetir curso tras curso, hasta que aprendamos la lección del amor.

Solo si nos deshacemos de nuestros miedos, si vemos a la gente de otras religiones como iguales, como almas como nosotros que van de camino, entenderemos el amor.

¿Por qué somos tan ignorantes ante la esencia de nuestras propias religiones,  con sus ricas tradiciones espirituales, por no hablar de las religiones de nuestros amigos y vecinos? ¿Por qué insistimos en ver sólo las diferencias, cuando las similitudes son abrumadoras?¿Por qué hacemos caso omico de las enseñanzas, de los preceptos, de las normas, de las pautas que los grandes maestros nos han presentadpo con tanto amor y tan bien?

Repito que nos hemos olvidado de que sabemos. Atrapados en la rutina de la vida diaria, nos obsesionamos tanto con las preocupaciones y la ansiedad, nos preocupamos tanto de nuestra situación, de nuestro exterior, de lo que los demás piensen de nosotros, que nos hemos olvidado de nuestro yo espiritual. Nos da miedo la muerte porque nos hemo olvidado de nuestra verdadera naturaleza. Nos preocupan tanto nuestra reputación y nuestra posición, que los demás nos manipulen para “obtener” algo que nosotros “perdemos”, nos aterra tanto parecer estúpidos, que hemos perdido el valor de ser espirituales.

No obstante, la ciencia y la espiritualidad, consideradas antiéticas durante mucho tiempo, se están acercando. Los físicos y los psiquiatras se están convirtiendo en los místicos  de los tiempos modernos. Estamos confirmando lo que los anteriores místicos sabían de forma intuitiva. Todos somos seres divinos. Hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado. Y para volver a casa tenemos que recordar el camino.

Sólo hay un Dios, sólo existe un areligión que es el amor. ¿Por qué practicar la religión de nuestro nacimiento, o elegir una única fe por encima de las demás?.

Al fin y al cabo. No importa a que iglesia o a que templo asistimos, si es que decidimos ir a uno. Como los radios de una rueda de bicicleta, todos los caminos indicados por las grandes religiones llevan al mismo centro. A la devoción y a la iluminación. No hay camino mejor o peor que otro. Todos son iguales.

Sin embargo, estar sumido en la sabiduría y las verdades de una religión desde la primera infancia no solo sirve para tener una buena base (ya se ha acumulado una gran cantidad de conocimientos y experiencias), sino que además aporta una familiaridad cómoda. Y eso comporta una sensación de paz. La mente se relaja y, casi sin esfuerzo consciente, se puede entrar en un estado meditativo más profundo. La familiaridad y la comodidad reducen las distracciones y permiten aumentar la concentración mental, se puede entrar mucho más facilmente en niveles más profundos de meditación, oración y contemplación. En este estado profundo pueden experimentarse niveles trascendentales de conciencia.

Hay grandes verdade, belleza y sabiduría en todas las grandes tradiciones religiosas. Conviene conocerlas todas, como un estudiante, porque un cambio en la perspectiva espiritual puede acelerar el progreso espiritual. No hay necesidad de que abandone su tradición. Al fin y al cabo, unos prefieren las rosas y en cambio a otros les gustan las orquídeas, las azucenas, las flores silvestres o los girasoles. Todas tienen su belleza propia y Dios hace que el mismo sol las ilumine, que la misma lluvia las alimente. Son distintas, pero todas son especiales.

La luz de Dios no discrimina, y tampoco la nuestra debe hacerlo.

No hay un único camino, una única iglesia, una única ideología.

Solo hay una Luz.

Cuando caen las barreras, todas las flores pueden florecer juntas en su jardín de esplendor sin igual, un paraíso terrenal.


Extracto del libro EL MENSAJE DE LOS SABIOS de BRAIN WEISS. Gracias a la Asociación de Reiki Lugo.


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